miércoles 30 de diciembre de 2009

CORAZONPARTIDO: COCTEL DE FIN DE AÑO

La navidad la solemos celebrar de muchas formas, pero no hay duda de que es en la mesa donde se produce el momento cumbre de ésta fiesta. Los menús navideños compuestos de pavo, cordero, lechón, mariscos, los entrantes , los vinos variados, el cava ,los turrones ,el tronco de navidad, los bombones etc , etc acaban saturándonos en pocos días, pues no da tiempo a degustar los platos, y al final acabas perdiendo las ganas de comer. Este tiempo navideño también es momento de compartir, con los que tienes cerca y con los que tienes más lejos, y gracias a ésta melancolía temporal ésta tarde he visitado, al Padrino.

Nunca hasta hace una temporada había yo sabido de sus dotes culinarias, (pues buen anfitrión siempre lo ha sido), pero no se había estrenado en la cocina.

La verdad es que me esperaban, y como siempre ha sido costumbre en su casa la estrella de las meriendas han sido siempre los dulces: ¡QUE DULCES¡

No sabía cual comer: cerezas bañadas en chocolate y azúcar glass, yemas con base de caramelo rellenas de nuez, coquitos bañados en chocolate ,rollitos de anís, turrón de frutas etc,etc,etc, y de postre: Tarta de Manzana, podéis imaginaros...Pero no contento con éste preparativo nos ha deleitado con una bebida destinada a los que les ha gustado el buen comer, y con otra bebida para los que todavía podemos disfrutar del buen beber y que yo he querido bautizar como COCTEL DE FIN DE AÑO CORAZON PARTIDO porque de verdad que se os partirá el corazón cuando lo probéis .

Los ingredientes, son fáciles de encontrar, productos de la Serranía, os invito a prepararlo para que despidáis el AÑO VIEJO dulcemente y con alegría:


Ingredientes:

almendras, avellanas, nueces, pasas, orejones, manzanas, leche de soja, yogurt, fresas y cognac.

Mezclar todos los ingredientes en una batidora, servir muy frío y podéis adornar el borde de la copa con azúcar.



FELIZ AÑO NUEVO DESDE LA ALACENA DE LA ABUELA


Fotos:

http://www.mujeraldia.com/fotos/dulces-navidenos/navidad-dulces-bombones.html

martes 29 de diciembre de 2009

PIEDRA SECA EN ALCUBLAS, PIEDRA SECA EN ACLA

Muchas veces, durante una excursión para catalogar casetas o caleras, en los momentos de descanso al sol, me he preguntado por qué mido casetas, a santo de qué se nos ocurrió en ACLA plantear la catalogación de este patrimonio como un primer paso para evitar que desaparezca y conseguir que la sociedad alcublana lo valore como un legado cultural de sus antepasados, y no sólo por su valor práctico o económico…

Tengo claro que todas las personas que nos reunimos en un primer momento para crear la Asociación Cultural Las Alcublas, coincidíamos en nuestros gustos: a todos nos gustaba el paisaje de Alcublas, a todos nos gustaban las cosas del pasado, y a todos se nos encogía un poco el corazón cada vez que veíamos un corral o una caseta a los que se les asolaba el tejado por el abandono… pero ¿quién habló de patrimonio en piedra seca para referirse a esos corrales de Alcublas?¿quién planteó esa protección como una línea de trabajo de ACLA?

La primera persona a la que le oímos hablar del patrimonio en piedra seca de Alcublas fue a Rafa Casaña, y enseguida el resto de la Asociación nos hicimos eco de la idea y decidimos crear un Grupo de Piedra Seca cuya principal labor iba a ser –y sigue siendo-, catalogar y difundir el patrimonio alcublano en piedra. Es pues Rafa el principal culpable de múltiples paseos por los montes y campos alcublanos, y de que de vez en cuando os podáis cruzar con una o varias personas con una cinta métrica, un cuaderno, y una cámara de fotos en la mano. Pero, ¿de dónde le venía a Rafa ese interés por la “piedra seca”?


La respuesta se encuentra detrás de las 108 páginas que componen el proyecto ARQUITECTURA RURAL FUNCIONAL: EL NEVERO, el proyecto de fin de estudios de Pilar Climent Corbín para la Escuela Superior de Cerámica de Manises, en el cual se plantea la creación de una escultura cerámica al aire libre. Detrás de este proyecto, se encuentra una elaborada argumentación que gira en torno al paisaje de Alcublas y la arquitectura tradicional en piedra seca, y he pensado que os puede resultar interesante.

Para conocerlo, aunque sólo sea de forma sencilla, hemos preparado dos artículos: en uno se presenta la parte teórica dedicada a la arquitectura en piedra seca y en el otro se habla sobre el proyecto escultórico en sí, sus objetivos y el proceso mental que llevó a desarrollarlo. No hemos querido incidir en los aspectos técnicos –elección de materiales, técnicas de cocción, secado, modelado, etc.-, porque eso alargaría mucho los artículos. Y porque lo que realmente deseamos es agradecer públicamente a Pilar y también a Rafa que hayan compartido con nosotros su sensibilidad y su amor por el paisaje de Alcublas.


J. L. Alcaide

Pilar Climent

Rafa Casaña

lunes 28 de diciembre de 2009

Entre campanadas y encajes ROJOS

Ya se acaba el año y hemos podido con él, pese a la crisis ¡tiene mérito!

Éste se acaba para empezar otro, con sus estaciones , sus meses, sus días y sus mil y una noches, y eso es ley de vida.

La línea cronológica no perdona y las que tenemos ya, ( más de cuatro décadas) lo sabemos, un día lo morderíamos (al tiempo) y al otro le agradecemos estar con y entre mortales.

Hablando de líneas, con tanta celebración, comiditas, postres, turrones y polvorones ahora nos toca recoger lo sembrado....

Los kilitos de más, envueltos en papel de regalo.

Como somos un lujo, celebraremos el día, vestiditas de fiesta, entre terciopelos, gasas, y encajes.

Todas (o casi) con este invento de ponernos “un algo” de rojo, en algún sitio discreto, tendremos suerte de que los toros se acabaron en agosto, fieles ......a la coquetería que se nos atribuye (aún no se por qué)...........ninguna tentará a la suerte, por un detalle tan insignificante.

Y si salimos de paseo, nos abrigaremos, con bufanda y pieles ecológicas, guantes negros y largos, como las medias , porque somos gatas ,cazamos ratones y además de guapas somos frioleras.

Llegaremos a ese momento de CAMPANAS, a comer las 12 uvas de la fortuna, con los mejores propósitos para el año entrante........aquellos que incumplimos anualmente pese a que le ponemos ganas, aquellas intenciones (buenisssimas) inconfesables que morirán con nosotras.

Nos hace ilusión pero con aquel lio de si las primeras (campanadas) te avisan y cuando suenan las segundas te las comes......inflaremos los carrillos y todas dentro.

Luego besaremos a la concurrencia, será la gran “mofletada” popular, que ¡nadie se la pierda!

Y brindaremos por el Año Nuevo, (a mi no me parece mucho)

Nosotras hijas de la sensual Eva (que mira que la lio, por una sola manzana) no sé por qué nos conformamos con tan poco ¡con la de naranjas que tenemos en la huerta valenciana!

Podríamos brindar por la década que se avecina una copita de champán multiplicada por diez, más doce uvas, más doce campanadas y todas a una, el resultado....magistral ...sin duda.

Sin embargo no voy a ser yo, la que traicione, la tradición.

Después de la gran fiesta, como todavía no lo hemos celebrado bastante, a la mañana siguiente: ¡Sorpresa:!

El Año Nuevo se presenta, es un día singular, de grandes rituales y limpiezas corporales .....y hay que hacerlos todos ,no tentemos a la suerte, y esta nos aborrezca.

P.D.

No se admiten comentarios porque:

Aunque parezca mentira, me pongo colorada cuando me miras.

Y otra cosita...

La ACLA no se hace responsable de mis sandeces.

¡Buen año y buen rollo!

Alicia Garrigó Giralt

PARA EL TIO VICENTE

Se nos ha ido el Tío Vicente, sin poder decirnos adiós. Con todos los proyectos que teníamos para este año que viene, eh, tío. Se acuerda cuando nos decía: ¿para cuando la salida?, ¿que queréis que veamos?, ¡va, que no andáis na!, si tuviese vuestros años.

Nosotros lo hinchábamos a preguntas, ¿éste bancal de quien es, tío Vicente?, y él, con la amabilidad que le caracterizaba contestaba: ese es de fulano, el de debajo de mengano, aquél de allá del tío tal. ¿y esos corrales?, con los ojos cerraos os llevo, mira, el de abajo es de la familia de los….., el del medio, te acuerdas del tío aquel que vivía en la calle La parra, pues de ese, y el de debajo de la familia que os he comentado antes, y así durante todo el recorrido.

Era un libro abierto, se conocía el término como la palma de la mano, los nombres de las diferentes partidas, las casetas, corrales y la mayoría de los bancales quienes eran sus propietarios, (vamos, mejor que el catastro). Además con ganas de transmitirlo para que lo aprendiésemos, (una de nuestras próximas tareas consistía en identificar todos los corrales de ganado).

Todavía recuerdo el día que Vicente Ortiz vino con los cincuenta universitarios para marcar la senda, cómo se le acercaban y le preguntaban, para ellos ya era el Tío Vicente.

Son tantos los recuerdos que me vienen a la memoria que no sé por donde empezar. El primer día que se vino con nosotros, estábamos reuniéndonos en la Plaza de S. Agustín para la salida de la excursión, paró la furgoneta, nos saluda y nos dice, pero ¿que donde vais?, vamos a la Cueva de la Dotora, entonces él nos dice, La Cueva, esperarme que deje la furgoneta en el corral que me voy con vosotros, pues seréis capaces de no encontrarla, y allí que apareció con su garrote para empezar a deleitarnos con sus enseñanzas.

Así fueron sus comienzos con la ACLA. Si estábamos almorzando en el Porche, allí que se acercaba a provocarnos y a meterse de broma con nosotros, iba a la furgoneta y volvía con el cubo a dejarnos en la mesa lo que llevaba, tomates, calabacines, lechuga, etc.

Para colmo nos dice, yo también quiero ser socio de la ACLA, así que ya me estáis apuntando, eso nos dejó atontaos.

Como vecino de casi toda la vida, que queréis que os diga, primero en la calle virgen de la Salud y ya los últimos años en la casa de la esquina de la calle Mayor con el Porche. Primero lo veía con el carro y el macho, mas tarde con el tractor y ya últimamente con su furgoneta Citroen, tratándola de aparcar en el Porche como buenamente podía, cuando llegaba de arreglar a sus animales. Todavía recuerdo que siendo un crío y estando segando en Las Dueñas con mi padre, en la hora del sestero, aparecía el Tío Vicente y nos ayudaba a segar, para así luego poder andar con sus ovejas el rastrojo.

Ya no lo veré más, cuando yo llegaba con el coche y ya me estaba saludando desde el balcón de su casa. Lo último que hablé con él fue: bueno Tío Vicente, prepare la próxima salida que ya nos toca, y él me contestó, esperar que termine la oliva y ya saldremos cuando queráis.

Sirvan estas líneas para recordar al Tío Vicente por ser como fue, un hombre bueno, no miró si éramos mas jóvenes que él, nuestra forma de ser y pensar, que le dirían por juntarse con nosotros, todavía veo a la Tía Carmen cuando le decía: pero tú Vicente, déjalos que vayan a su marcha, no ves que tú no pegas con ellos, y él se reía y nos contestaba, ¿cuando hacemos otra salida?.

Y así hasta ayer Domingo, cuando a primera hora de la mañana en el tanatorio, la Tía Carmen me dice con lágrimas en los ojos: mira Serafín, ya no podrá ir con vosotros a nada, con lo bien que se lo pasaba y lo que disfrutaba.

Gracias Tío Vicente, por todos los ratos que hemos disfrutado juntos y por lo mucho que nos ha enseñado, estoy seguro que desde donde esté, nos seguirá guiando en nuestras excursiones por ese término que usted tanto quería y conocía.

SERAFIN MARTINEZ MARZ (A.C.L.A.)


domingo 27 de diciembre de 2009

A un COMPAÑERO

Hoy nos has dejado.

Cuando nos lo han comunicado no podía creerlo. Me lo han tenido que repetir varias veces.

Siempre eras tan vivaz, tan alegre, parecía que nunca habías estado enfermo.

Siempre mostrándonos el mejor camino en las montañas, enseñándonos las mejores rutas. Guiándolos como al “ganao”; nos reíamos de tu forma de llevarnos, acompañándonos siempre controlados, sin que nadie se quedara atrás.

Nos has dado tu amistad, tu presencia, tenias un gran trabajo con nosotros.

A mi, me regalaste un garrote tuyo, muy bueno el mejor, decías, para caminar.

Lo tengo en casa.

Hoy lo he colgado en la pared en tu memoria.

Siempre cuando lo mire, me acordaré de ti.

Gracias Vicente.

Pilar.

sábado 26 de diciembre de 2009

Aquel calor humano de antaño de Francisco Torralba

Anochece y es hora de encender la lumbre, decía mi madre. Al poco tiempo, mi padre llegaba del campo y había que ayudarle en la descarga de aperos y recolecciones; entonces, dábamos de comer a los animales, cerrábamos las puertas y nos reuníamos, todos, frente a la chimenea. A todo esto, no faltaba el siempre eterno “puchero” donde se cocinaba alguna cosa para comer de caliente. Colocábamos las trébedes y en la sartén de tantos y tan buenos sabores, se freían patatas, pimientos o lo que terciase. ¡La familia reunida en el hogar formando aquel semicírculo mágico que ahora añoro y vale la pena recordar!

Usábamos unas sillas bajitas, la mayoría heredadas y otras remendadas con la nueva pita. Los sitios estaban jerarquizados y todos queríamos el rincón; al menor descuido, allí estaba yo. Mientras la cena se preparaba, aprendí matemáticas, sumando precios de terneros o conejos, y alta economía, con las fluctuaciones de las cosechas; de relaciones sociales, poniéndote a la última de lo que por el pueblo se decía; la literatura y viajes los ponía el abuelo con sus historias que luego comparé con las que me enseñaban en la escuela. ¡Alta filosofía fue cada momento vivido en aquella asamblea frente a las hogueras de mi infancia!

Alimentábamos aquel fuego sagrado con sarmientos,” zuros”, troncos de olivera o lo que terciara. La radio, cuando no se le iba la onda, nos ponía al tanto de lo que pasaba fuera. Aún resuena en mi cabeza el “aquí radio Andorra, la Helena Francis y las canciones dedicadas por el hijo de la tía Rosa que estaba por Alemania. Mi gato nos hacía cosquillas entre las piernas cuando no se despanzurraba, invitándonos a dormitar en aquella paz que todo lo envolvía. La noche nos iba abrazando en su oscuridad cortada por aquellas llamas. ¡Qué frío entraba por la espalda ¡ Y qué mal lo pasaba si tenía que ir al lavabo o hacer aquellos recados interminables a la tienda! Corría poseído por volver enseguida al santuario y refugio de aquellas brasas.

¡Y mira que se aprovechaban! Tanto que su rescoldo alimentaba el eterno brasero y era la mejor secadora para la ropa de mis saltos por los charcos y las botas embarradas.¡ Menudo tenderete se preparaba en los días de nieve y tras la colada que mi madre había traído, a la cabeza, desde el lavadero público junto a los últimos chismorreos del vecindario ! ¡Aquello sí que eran noticias frescas! Sabía que teníamos visita, y su categoría, cuando me pedían echara tal o cual leña extra, pues lo normal era aprovechar aquellos palitos fruto de la poda o todo aquello que se reciclaba Rondaban a su vera artilugios varios que me enseñaron arqueología y técnica como las susodichas trébedes, las tenazas de la bisabuela, el “aventador” para que prendiera, el caldero del mata cerdo donde se preparaban los mejores mejunjes…sin olvidar aquellos cacharros de barro, heredados de la tatarabuela, que al arroz daba un punto que ahora no consigo ni con la mejor vitro cerámica o barbacoa

Teníamos dos cocinas: una grande, con un gran hogar lleno de recuerdos y fotos en su repisa reservada a las celebraciones y otra, la cocinita, muy pequeña, donde ni el frío cabía al apretarnos tanto.

Aún me parece oler aquel humo y ver como mi padre tiraba de “aliaga” para mejor avivarla. Allí se leían las cartas de mi hermano en la mili, oí las mejores historias y el abuelo me hacía soñar con sus batallas. Un diálogo mágico al baile de aquellas chispas: “No juegues con el fuego o te mearás en la cama”; “pide un deseo al vuelo de ese trozo”…Y ocupábamos nuestras manos desgranando la “canaria”, partir nueces o almendras, pelar tomate para la conserva o chafar olivas para la “orza”.

Y me enseñó mucho del trato; tanto, que el no bienvenido no pasaba de la entrada de la casa pero sí, era costumbre, y mejor gesto, convidar al amigo con un:“Pasa a sentarte en la lumbre…Hacerle sitio… caliéntate …sin prisas …cuenta.”

En aquel tiempo, ignorante de mí, alucinaba cuando el visitante de turno, al rato de estar sentado, nos decía la suerte que teníamos de aquella vida. No le entendía y envidiaba el que viviera al lado de un mar que sólo conocía por las postales, que su casa tuviera ducha y comodidades y verme entre trenes y ciudades ¡Ahora reconozco sus risas al contárselo y el que no tuviera prisa por marcharse!

Y despertó mis instintos de Gourmet con todas aquellas recetas que aprendí en un constante ir venir de cacharros y parrillas al calor de aquellos rescoldos: el “allioli”, hacer “chup chup “, asado y no quemado; huevos pasados por agua, paellas, gazpachos y “gachas”…

¡Resuenan en mi cabeza tantas cosas!

“Ésta sí que tira” -orgulloso decía mi padre-

”Esta casa tiene la mejor chimenea de la calle”- rezaba el anuncio cuando, la pusimos en venta-

¡Echo de menos aquel calor humano de antaño!


Francisco Torralba Lopez

ftorri@yahoo.es

Fotos:

Francisco Torralba

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J. R. Casaña

viernes 25 de diciembre de 2009

Yahía ben al-Hakam, Al-Gazal


Este personaje me cautivo por su nombre, La Gacela, me traía sensaciones contradictorias, un personaje que vivió a caballo de los siglos VIII y IX, producía una rara sensación de extrañeza, en una época tan ruda, que ha alguien lo bautizaran con ese apelativo.

A Jesús Maeso de la Torre lo conocí por su libro Tartessos, una civilización de la que nos han hurtado casi toda la información. Valga de muestra un botón el Tesoro de Villena, es obra de Tartessos, cuando lo ves alucinas, de su perfección y piensas que esa cultura no era tan inculta.

El personaje central de la novela que comento hoy Al-Gazal, Yahyà Ibn Hakam, nombre verdadero, nos facilita abundante información de la Córdoba de los Omeyas, fue consejero de tres califas, Alhakén I, Abderramán II y Mohamed I. y embajador de los Omeyas, en la corte de Bizancio y de Dinamarca, hombre de una gran cultura, mas inclinado hacia lo arcano y la alquimia, según nos lo indica la novela.

Aunque participo en batallas, incluso en la defensa de Sevilla, cuando fue atacada por Vikingos (Daneses), su formación nos acerca, curiosamente a un personaje muy humanista. Fruto de esa invasión de los vikingos, surgió el que califa Abderramán II, lo comisionara a una embajada por los países nórdicos. En esta embajada el autor no se explaya en exceso. No así como en la embajada a Bizancio, con una parada con los piratas de Malta, curiosamente eran andalusís, expulsado por revelarse contra el Califa Alhakén I. Novela que de una forma sencilla te introduce en las costumbres, gastronomía y cultura del pueblo Andalusí.

Incluso te anima a la investigación por la aparición de nombres que a los que no conocía como, el Cadi, la Sharía, el Mufti, la Ijma, los abbasidas, la Ulema, la Casida, el alfaquí y tantos mas que te adentran en esta cultura tan poco explicada.


Autor MAESO DE LA TORRE, JESUS
Editor Quinteto
Isbn 8495971216
Clasificación Narrativa histórica
Precio € 9,95

J. R. Casaña

jueves 24 de diciembre de 2009

Navidades Femeninas

Se acercan las Fiestas Navideñas y es como un “OLA”......donde todos /as salimos salpicados, pero algunas, más que otros, la igualdad en las fiestas, como en otros sitios, brilla por su ausencia.....
Comidas, regalos, regalos de regalos regalados, felicitaciones estándar, enviadas, reenviadas que contestamos...
Y mientras la tela de araña se expande, a regañadientes algunas y otras delicadamente, todas están atentas, en guardia.
No se les escapara nada...............el regalo del niño, el de la novia del hermano, que vendrá de visita en el café, la vecina de al lado que estará sola, la suegra, la consuegra, la madrina, el padrino (no es el de la peli, ya nos gustaría, o no depende).
La comida, el primer plato (perdón los entremeses) el primero, el segundo, el tercero, el postre edulcorado, el de la fructosa para los delicados, aquello a la plancha vuelta y vuelta y sin sal..........un poquito de salsa (rosa, o cualquier otra) el pan, el tostado, el sin tostar, el fresco del día (para los niños).
La mesa; La vajilla, la cubertería, las servilletas aleteando como un nenúfar en una de las tres copas, la mantelería inmaculada replanchada preciosa (donde caerán las manchas de los torpones y se secaran los labios las quinceañeras dejando el carmín estilo sello estampado).
¿Café, cortado, poleo menta? Uno de cada y con azúcar y desnatados.
Los adornos, el pesebre, la pandereta y los villancicos.
¡¡¡Ande , ande, ande......la marimorena!!!!
! Qué monas estamos con delantal ¡

Acordaros de brindar por las mujeres del mundo que se resisten a perder las tradiciones.

¿Feliz Navidad?

Alicia Garrigó Giralt

miércoles 23 de diciembre de 2009

Aclaración

Photobucket

Ante los últimos comentarios aparecidos en este y otros blogs, que han creado un malestar innecesario y comentarios muy negativos sobre nosotros,

La Asociación Cultural Las Alcublas quiere manifestar que los comentarios de los lectores nos limitamos a publicarlos, sin que eso signifique que los compartimos, esto mismo se hace en todos los medios, por lo tanto nos parece muy injusto responsabilizarnos de los contenidos de cualquier anónimo.

Contamos con casi cuarenta socios y afortunadamente no todos pensamos igual, tampoco un anónimo se puede atribuir a ninguno de los socios, ni siquiera a ninguno de nuestros seguidores, es solo eso, un anónimo y no merece mayor relevancia.

Continuaremos divirtiéndonos trabajando por Alcublas, solo ese es el fin esencial de A.C.L.A.

Un saludo a todos.

PARAJE DEL BARRANCO DE LUCIA - LA SOLANA




Comencé en el Barranco de Lucia/La Solana a la edad de 15 años, mis primeros jornales de selvicultura fueron en el año 1972, por aquellos años, los jornales eran de 100 pesetas para los hombres mayores de 18 años y como yo no los tenia aun, cobraba 75 pesetas diarias, por una jornada de un día.
Salíamos de parte de mañana, por lo que es hoy el PR-105 y llegábamos al cabo de una hora o más, al pie de la montaña, donde habíamos dejado el tajo el día anterior.
Nuestra faena era podar y esclarecer los pinos, ¡ igual que ahora !, de la repoblación forestal, de los que se quemaron en el incendio del año 1994.
Parábamos a las diez almorzar, a comer a las dos y plegábamos a la puesta del sol.



Lo peor era tener que ir a por el agua para beber, pues teníamos que ir de donde estuviéramos al Navajo de Guillamón o a la Balsa Silvestre, alguna vez teníamos la suerte que nos dejaban un macho, pero era muy raro, lo normal era cargar la botija y el hato a cuestas y camino adelante ir a por agua, a veces con dos botijas.
Claro esto era faena de chiquillos, los hombres se dedicaban más a los pinos.

Tanto un recorrido como el otro no era poca faena, mas bien mucha.

Hoy en día sigo trabajando también en selvicultura, entonces por necesidad, hoy es mi oficio del que estoy muy orgulloso y contento de realizarlo.

Pues hoy en día, el que trabaja en la montaña, como yo, es un lujo y si encima te gusta como a mí las hierbas medicinales, los líquenes, los helechos que hay muchos, las cuevas, las simas, la recuperación de las caleras de yeso, los neveros que hay bastantes, el senderísmo, los fósiles, eso es una pasada.

Pues cuando viene el visitante amigo por Alcublas, aquí está el amigo Miguel Garbelles, para dar cualquier tipo de recomendación, es mi afición particular.
Y como no me cuesta dinero, pues ya esta, soy un libro abierto para todos.

Miguel Gimenez “Garbelles”